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| La fantasia con Rambo |
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| Soy una nena de 18 años, hasta hace poco virgen …. que quiere contar su aventura más fantástica.
Como es mi fiesta, he decidido servir yo misma cada uno de los platos
a todos los invitados que tengo. He preparado delicioso pastel de cangrejo,
salmón ahumado y una guarnición de jengibre, ajo y tomillo
para cubrir la ensalada de espinacas (con pétalos de rosa nada
menos). Las bebidas ya están a punto, en primer lugar saludo a
mis huéspedes y les invito a sentarse porque la cena va a empezar.
Me he vestido adecuadamente con un traje hecho de tela completamente transparente
pero con suficientes capas para resultar opaco, mostrando solamente el
color de la piel. Llevo mi pelo castaño La cena transcurre agradablemente, mientras hablamos de la vida, del amor y de nuestros sueños. En el momento en que la reunión está tocando a su fin, me excuso un momento, retirándome para preparar el postre: sorbete espumoso y un trozo de tarta de chocolate con nata y fresas, más helado de vainilla y caramelo. Desde la cocina, veo a Rambo jugueteando en el patio y no puedo evitar preguntarme que estará haciendo para divertirse. Vuelvo al salón a dar un vistazo a los invitados, quienes parece que lo están pasando bien con la conversación y regreso de nuevo para comprobar la situación de Rambo. El aire cálido acaricia mi pelo y penetra a través de mi
vestido, llegando hasta las partes más íntimas de mi cuerpo;
me estremezco cuando el aire acaricia mi panochita recién rapada,
que apenas está protegida por ropa interior de la mínima
expresión. Un segundo después Rambo está precipitándose
sobre la valla trasera, aparentemente persiguiendo algún Tan pronto como despido a mis amigos, cierro la puerta principal, y al
volver a la cocina, contemplo con sorpresa que la nariz de Rambo está
golpeando como si fuera una campana, en la puerta de cristal de que comunica
con la parte trasera. Con desgana, le dejo entrar, murmurando: "esto
es una forma grosera de llamar mi atención". Un poco aturdida
por la tensión del día, me dejo caer sobre una silla de
la cocina y me relajo, disfrutando de los actos que han transcurrido,
dejando el día atrás, mientras tomo un segundo café.
Por la forma despreocupada en que yo estaba sentada, mi vestido se había
arremangado más allá de lo normal, pero estaba sola y no
le di importancia. Mis padres se habían ausentado de viaje para
todo el fin de semana. Entonces observé a Rambo….. hinchando
sus carrillos de aire y contemplándome fijamente; cerré
mis ojos ….él podía esperar para jugar más
tarde, pues ahora yo estaba con los ojos semicerrados, soñando
en mis próximas Lo que no esperaba era verle mirarme mientras lentamente iba progresando
más y más por debajo de de mi vestido. Supongo, que la combinación
del efecto del alcohol y la relajación que me embargaba, me dejó
abandonarme, sin Estaba a punto de tener un orgasmo cuando oí el timbre de la puerta.
Hubiera preferido hacer como que no estaba en casa y haberme dejando llevar
por el ejercicio tan placentero que me estaba dispensando el animal, pero
Rambo, alborotado, dejó su tarea y corrió ruidoso a saludar
a la visita. Se trataba de uno de mis amigos, que últimamente pretendía
salir conmigo y con la excusa de haber olvidado su paraguas, intentó
enrollarse un rato más. Como no tenía interés en
darle cancha más allá de una amistad superficial, decidí
no alargar más la noche y como mejor pude me deshice de él
pronto, alegando Cerré mis piernas y me incorporé para buscar en el cajón
donde tenía guardado mi consolador. Rambo empujó su nariz
entre mis piernas, desde atrás, y se abrió paso hasta que
pudo lamer mi coño de nuevo. Decidí ponerme inclinada, ya
que estaba a pocos centímetros del ….Oh! ¿veía
lo que pensé que había visto? Estaba Rambo teniendo una
erección? Me ruboricé con la idea de que estaba poniendo
cachondo a un perro y sólo quería asegurarme de que estaba
en un error. Amagué un grito, ¡¡estaba en lo cierto!!
Al menos 10 centímetros de su erección estaba asomando fuera
de la funda. Yo, siempre he tenido buena predisposición para chupar
los miembros masculinos, mi experiencia en follar con amigos es reciente,
porque a veces para evitar el acto completo recurría a desarmar
al chico de turno, con una buena mamada. Lo agarré por la vaina y lo miré… enorme, casi color
púrpura con gran cantidad de venas. Abarqué su funda con
mi mano y la estiré hacia la punta. Rambo arqueó sus caderas,
disparó un chorrito de líquido sobre mi pierna y dio un
gemido; entonces mi panocha estaba invadida en llamas. Volví a
repetir el tocamiento y Rambo siguió arqueándose, derramando
más líquido Nada más notar Rambo el contacto suave y caliente de mi vulva,
empujó firmemente y comenzó a bombear su émbolo de
carne dentro del codiciado alojamiento; conforme elevaba el ritmo, sentía
su pene cada vez más duro y caliente, excitándome de tal
manera que en seguida comencé a gemir de gusto; el siguió
embistiendo más y más profundamente …. Yo pensaba
"¡esto es lo que va a pasar!" Para mi sorpresa, notaba
que su verga crecía y crecía y se hacía cada vez
más caliente. Ahora, podía sentir su pene dentro de mi,
palpitante y expulsando su agradable líquido, su semen. Ya cerca
de un
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