| Esto no es más que uno
de los cientos de relatos que a veces escribo sobre papel con mucha certeza
en ellos...
...Tendida sobre una cama. Tú al otro extremo de la misma. Sabía
que mirabas, sabía que me deseabas.
Abro los ojos. Estás al otro lado.
Cierro los ojos. ... Ahora estás sobre mi. Te abrazas a mi pecho.
¿Qué estás buscando?
Me llega la esencia de tu cuepro. Ahora es mi esencia. Como una marca
grabada con fuego. Tu olor ahora es mío. Mantengo los ojos cerrados.
Estás ansiosa. Me tomas. Hueles mi cuello. Acaricias suavemente
mi cuerpo con tu lengua. Ahora besas mis labios con cierta fogosidad.
Me encanta. Sé que eres mía. Eres mía mientras dure
el éxtasis que esta cama desboca.
¿Dónde me quieres llevar?
Ahora lo entiendo. Me desnudas con total sagacidad. Me susurras al oído
de manera que mi vello se encrespa. Juegas conmigo. Soyo presa de tu seducción.
Me tienes inmóvil. Tan solo me permites que te marque el ritmo
con mis piernas. Ahora. Quédate ahí. Encontraste el lugar
exacdto. Mi cuerpo toma un ligero balanceo. Derecha. Izquierda. Me "retuerzo"
de placer. Mi boca seca impide decirte lo bien que me siento. Ni tan siquiera
marcarte el ritmo que esperabas con un suave gemido. Nada. Sigues saboreando
mi cuerpo. Tus manos agarran mi cintura. Abro los ojos. Quiero esa imagen
para mí. Empujas con tus suaves manos mi cintura hacia ti. A la
vez que tu boca se presiona contra mí.
No puedo más. Mi boca aún seca. comienzo a temblar. Subes
para besar mis labios y darme un poco de ti. Tal vez una muestra de tranquilidad.
Cierro los ojos. Desapareces. Desciendes besando mi pecho. Deslizas tu
lengua por mi vientre. Haces hincapié en esto último. Lo
besas. Mordisqueas mi cintura. Tus dedos me descubren otro placer.
De nuevo llegaste al límite de mi cuerpo.
Me altero demasiado. Mi mente está en blanco. Comienzan a escaparse
gemidos de mi boca. No. No quiero que esto acabe. Vuelves a presionar
mi cadera contra ti. No necesito abrir los ojos. Ya puedo imaginarlo.
Sabes que soy tuya. Tu lengua viperina se mueve con más rapidez.
Mis piernas hacen fuerza. Te traigo hacia mi. OH dios. Escalo al cielo
con la ayuda de tus manos. Callar. Este momento es mío. Solo mío.
Tú lo hiciste para mí. Sacaste el billete de ida, pero no
quiero volver.
...
Vuelves a besarme...Tras apenas unos minutos de serenidad...
Me arropas. Tú junto a mi. Me abrazas intentando calmar mi cuerpo
destemplado con tu cálido cuerpo. Apenas unas palabras y caíste
vencida. Dormías. Por fin, me dejaste hacer aquello que tanto ansiaba.
Te observé mientras dormías.
Talante de niña dulce.
No quiero despertarte. Me inclino hacia ti. Besos tus labios con suavidad.
Ni tan siquiera te estremeces. Duerme como una niña agarrada a
su peluche.
...
Para volver a SEXYCUENTOS,
haga click aquí |