| Unos veinte días después
del regreso de las vacaciones, y con la confirmación de mi embarazo,
la alegría nos inundaba. Rob, mamá y papá, mis suegros
y Noelia desbordaban de felicidad con la noticia. En esos días
una mañana Noelia me llamó por teléfono: -¿Qué
hacés esta tarde?- preguntó. –No tengo nada pensado
aún, ¿por?- contesté. –Mamá se fue al
cine con las amigas y después se queda a cenar con papá
en el centro y pensé que podías venir a casa a coger conmigo...-
Mi hermana jamás fue hipócrita, si tenía algo que
decir lo decía sin más vueltas. –OK, contesté,
¿te parece a eso de las tres y media?- -Listo, te espero.- Yo también
fui clara y expeditiva, éramos hermanas y no nos íbamos
a andar con rodeos. Hacía calor así que me puse un vestido
muy liviano, corpiño y bombacha y nada más, total iría
en auto. Llegué a mi casa paterna unos minutos antes y Noé
me abrió vestida sólo con una bata. –Te adelantaste,
comentó, todavía no me vestí, pero bueno, total vamos
a coger ¿no?- -Estás muy bien así, respondí
y fuimos a su habitación.- La misma habitación de toda la
vida, en ella parecía que aún dormía una quinceañera,
bueno en realidad Noé tenía apenas veintidós años.
Me distraje mirando las fotos de su cómoda y de pronto vi por el
espejo que se desnudaba, simulé no haberla visto. Me rodeó
por atrás con sus brazos y acarició mis tetas y mi concha
mientras se pegaba a mi espalda y a mi culo, me estremecí, pero
me di vuelta y nos fundimos en un beso muy caliente. La lengua de Noé
era enloquecedora, tenía esa forma de besar con la boca muy abierta
moviéndola continuamente evitando que la atrape con mi boca y mojándome
con su saliva que me hacía perder la cabeza. No me di cuenta cuando
bajo el cierre de mi vestido y me lo quitó, quedé en ropa
interior y en sandalias de las que me desprendí sin dejar de besarla.
Me desnudó y me llevó a la cama; acostate y abrí
bien las piernas me dijo, le hice caso y se arrodilló para lamerme
la concha, me hizo delirar de goce, esa lengua, esa lengua... Después
me pidió que le deje tomar la leche de mis tetas. Sólo un
poquito dije, es de Robertito, pero tomó un poco más que
un poquitito y después con la boca húmeda me dijo: -es riquísima,
no me acordaba.- Entonces me cogió, me cogió como no imaginaba
que una mujer pudiese coger a otra y me hizo gozar como pocas veces había
gozado. Luego, mientras descansábamos me preguntó si me
gustaba coger con ella. Me reí, -claro boluda, sino no estaría
aquí ahora.- -Qué lástima no Julie que no descubrimos
esto antes...- -Es que nunca me imaginé que a vos te gustaban las
mujeres y yo ni me imaginaba que a mi me iban a gustar también,
para mi fue un descubrimiento inesperado, si no fuese por aquella noche
con Fede... A propósito, que perverso ¿no? Nos hizo besar
siendo hermanas... –
-Fede es un genio Julie, se dio cuenta enseguida que la onda se daba por
la perversión, ¿o acaso te arrepentiste de aquella noche?-
Ni en pedo, fue una de las mejores cogidas de mi vida y además
me hizo conocerme en otro aspecto inesperado que me fascina, la bisexualidad.
¿Y vos como descubriste que te gustaban las mujeres?, pregunté
realmente intrigada. Y Noé me contó: -Estaba en tercer año
en el cole, es decir tenía quince, y con mi mejor amiga Marita
nos cogíamos a dos chicos. Un día arreglamos faltar al colegio
a la tarde e ir a la casa de uno de ellos que estaba solo porque los padres
estaban de viaje para poder coger los cuatro juntos. Marita y yo nos rateamos
y nos fuimos a la casa de Toby, mi chico y dueño de casa. Cuando
llegamos ya estaba Nicolás que era al que se cogía Marita
y nos fuimos al dormitorio de los padres y nos pusimos a coger enseguida.
Los cuatro en la cama grande, Marita y yo abajo y ellos arriba nuestro
cogiéndonos, fue genial. Pero después del primer polvo Toby
sugirió cambiar de pareja y nosotras ya estábamos sacadas
y aceptamos, entonces yo me cogi a Nico y Marita a Toby. Después
empezaron a jodernos con que querían que nos besásemos y
nos tocásemos y nosotras les decíamos que no, que no éramos
trolas pero ellos insistían y nos decían que no fuésemos
boludas y Marita entonces tuvo una idea: -Nosotras nos besamos si ustedes
se besan primero.- Se quedaron pálidos pero Marita insistió
y yo la apoyé. –Si ustedes se besan nosotras también,
denle, no sean boludos.- Se miraron serios y se besaron en los labios.
–No, así no vale, un beso de verdad, con mucha lengua si
no nosotras no nos besamos, dije.- Entonces, aunque con un poco de cara
de asco, se besaron. Y pareció que no les disgustaba porque se
dieron un buen chupón. A Marita y a mi nos re-calentó verlos
besarse y yo me apretaba la concha y Marita me besó y ¡me
encantó! Nosotras insistimos y pedimos que se besen otra vez y
los chicos, que ya habían vencido la vergüenza, se dieron
otro buen chupón y nosotras ya nos habíamos calentado y
nos besábamos como dos trolas. Marita me tocó entre las
piernas y yo casi me voy pero los chicos estaban enardecidos y dejaron
de besarse y nos abrazaron y empezamos otra vez a revolcarnos en la cama
y de pronto Toby me puso boca abajo y sentí que me ponía
la pija entre los cachetes. Yo grité: ¡No, que eso duele!
Y él me quiso convencer diciendo que no dolía, que me quede
tranquila que me iba a gustar, pero yo me negaba y a Marita Nico también
le quería hacer el culo y ella también se negaba, entonces
la muy turra tuvo una idea genial: -Nosotras nos dejamos hacer el culo
si ustedes nos demuestran que de verdad no duele, cojanse entre ustedes
y si no les duele nosotras nos dejamos, ¿si?- Se miraron asustados
y yo entendiendo la jugada de Marita insistí: -Si a ustedes no
les duele yo me dejo pero quiero ver si de verdad no duele. Toby miró
a Nico y le preguntó: ¿Te dejás? Ni loco contestó,
dejate vos primero y después vemos. Discutieron y nosotras firmes
insistíamos en que se cojan entre ellos si querían nuestros
culos. Al final Toby cedió y aceptó dejarse primero pero
antes fue a buscar un frasco de vaselina. Se arrodilló en la cama
con el culo paradito y Nico se puso atrás y se envaselinó
la pija, Marita y yo nos pusimos una a cada lado de Toby para mirar como
le entraba. Cuando lo penetró se quejó un poco y vi que
tenía los ojos apretados y cara de sufrimiento, sentí que
si me tocaba un poquito iba a acabar y Marita me miró dando a entender
que gozaba como loca viendo a los chicos cogerse. Nico se lo cogió
gozándolo y Toby sufría pero no se quejó. Finalmente
Nico acabó y Marita y yo nos moríamos de la calentura que
teníamos pero estamos cebadas y queríamos que Toby se cogiese
a Nico. -¿Te gustó? Preguntó malintencionada Marita.-
-No, contestó con cara compungida Toby.- -Boludo, ¿cómo
les decís que no te gustó?, te gustó ¿no es
cierto?- -Un poquito si, es lindo, aceptó Toby presionado, y agregó:
Ahora te toca a vos.
Nico se dio cuenta que ahora se enfrentaba a la verdad y se puso pálido.
Nosotras los acicateábamos: Dale Toby cogetelo, ahora te toca a
vos, él te cogió y le gustó, nosotras lo vimos acabar.
Toby lo obligó a ponerse boca abajo y Nico se aferró a la
almohada como un náufrago a una madera, estaba muerto de miedo.
Toby se puso vaselina y se acomodó detrás y cuando le apoyó
la cabeza ente las nalgas Nico se estremeció. Se la metió
sin misericordia y Nico gritó: -¡Ayyy!, ¡Me duele!,
¡Me duele!, ¡Sacamela, sacamela un poquito!, por favor.- Y
se puso a llorar. –Nosotras, guachas de mierda, nos excitábamos
viendo al pobre chico sufrir mientras el amigo se lo cogía: Dale
Toby cogetelo, metesela toda, lo incitábamos, cogetelo como te
cogio él a vos. –Sacamela por favor, se bueno sacamela-,
pedía el pobre Nico mientras Toby se lo cogía con todo su
cuerpo encima y jadeando con la cara hundida en el cuello de Nico, gozando
más todavía al verlo sufrir y desquitándose de haber
sido cogido por Nico, intentando ante nosotras revalidar su hombría
cogiéndose a su amigo. Marita y yo nos pajeábamos como locas
y disfrutábamos con el martirio del pobre chico. Cuando Toby acabó
Nico gritó de dolor y luego sollozó débilmente aplastado
por el cuerpo relajado de Toby. Entonces...- Le cerré la boca con
un beso y la volqué sobre su espalda, el relato de la violación
consentida de Nico me había excitado y estaba chorreando de la
calentura. Me eché encima de Noelia y empecé a frotar mi
concha contra de ella, Noé me metió un dedo en el culo y
acabé apenas lo sentí entrar. Grité como una gata
en celo, no podía parar de acabar, fue un polvo maravilloso. Después
que me calmé Noelia continuó: -Marita y yo nos cogíamos
como bestias, recalientes por el espectáculo de los chicos cogiéndose.
Cuando nos calmamos un poco quedamos acostados los cuatro pero formando
ahora dos parejas distintas, Toby había abrazado a Nico que todavía
sollozaba e intentaba calmarlo y nosotras dos chupándonos los labios,
gozando todavía del polvo que nos habíamos echado. Toby
intentaba consolar a Nico y le daba besitos y le decía que lo perdone,
que nunca más le iba a hacer doler y de a poco lo fue calmando.
En un momento habían hecho silencio y cundo los miramos nos dimos
cuenta que se estaban besando, comprendimos que les había gustado
cogerse y decidimos dejarlos. –Acá ya no tenemos nada que
hacer, le dije a Marita, vamos a mi casa.- Mientras nos vestíamos
ni nos miraron, seguían entusiasmados besándose y haciéndose
la paja uno a otro y cuando los saludamos apenas murmuraron un “chau”
y siguieron con los suyo. Me di vuelta cuando ya estábamos en la
puerta del dormitorio y vi como Nico se ponía boca abajo con una
sonrisa y Toby se estiraba para agarrar la vaselina. Cuando llegamos a
casa nos cogimos a morir, aquí, en esta misma cama... ¿Y
que fue de la vida de los chicos? Pregunte intrigada. –Ahora son
pareja y viven juntos, contestó Noé. ¿Y Marita? Siempre
nos vemos, a veces salimos de levante y nos enfiestamos con uno o dos
chicos o sino nos cogemos entre nosotras. Así terminó la
narración de Noé. Volvimos a coger y volví a casa
a las ocho de la noche, pero no me había calmado del todo, por
eso cuando terminé de acostar a Robertito fui al baño donde
Rob estaba por ducharse y me metí en la bañera con él.
Me cogió contra la pared bajo la ducha pero eso no me calmó
y seguimos en la cama hasta que no pudo más, el último se
lo saqué chupándosela, necesitaba beber su semen.
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