| |
|||||||||||||||
|
|||||||||||||||
| |
|||||||||||||||
| Desde niña era muy caliente |
|||||||||||||||
Mi nombre es Ari y tengo muchas ganas de compartir algo de mi vida en un
foro como éste. Tengo 17 años, ya casi cumplo los 18, soy como soy, soy de
estatura mediana, no bajita, de caderas algo anchas y mis senos tal vez son
algo grandes y no soy fea pero si simpática, pero me gusta como soy.
He leído muchos relatos y quiero compartir algo con el foro. Desde que tenía trece años creo que era algo precoz, pues desde entonces los chicos más grandes me seguían mucho. Ahora lo son los adultos los que más me atraen. Digo que desde esa edad me asediaban los chavos porque gustaba de jugar luchitas con los chicos y chicas de donde vivo. Generalmente a esa edad no piensas mucho en sexo pero poco a poco me fui interesando. Recuerdo que la primera vez que me dieron una caricia fue cuando jugando luchitas uno de mis amigos, Luis, me sostenía de las manos y mientras yo lo empujaba me tiró al pasto, todos se arremolinaron y se nos tiraron encima, mientras forcejeábamos y nos reíamos, una mano se coló bajo mi vestido y me masajeaba por encima de mi pantaleta, posaba toda la palma de la mano en mi vaginita, la apoyaba y podía sentir sus dedos recorriendo, hurgando en mi intimidad, lo hacía torpe e insistentemente. Habrá durado algunos segundos pero para mí fue una eternidad, lo que me hizo sentirme por primera vez algo extraña, tal vez excitada. Después de algunos minutos la pelea aflojó y todos nos empezamos a levantar. Me baje mi vestido porque lo tenía hasta los muslos levantado y las miradas de mis compañeros de juegos fueron evidentes. Incluso se reían de que se me habían visto los calzones. Pero no supe quién había sido el osado en meterme mano esa vez. Después de esa ocasión recordaba esa caricia furtiva y empecé a observar a los chicos de otra forma. Los veía guapos, no a todos, pero sí a algunos. La segunda ocasión en que volví a tener una experiencia semejante fue a los dos días siguientes. Al estar jugando a los policías y ladrones me atraparon unos chicos. Les pedí que me dejaran escapar y no ir a la “cárcel”. Ellos aceptaron gustosos y dijeron que me daban cinco segundos de ventaja y eche a correr. Metros más adelante me dieron alcance y uno de ellos me tocó las pompas sobre mi vestido, por lo que reaccione y me eche para tras sólo para sentir otra mano igual que me recorría las nalgas. Mientras forcejeaba para librarme ellos me metían mano a placer y tuve que decirles que me rendía. En realidad no me ofendí por eso, me excitó ver el poder de mi cuerpo sobre la voluntad de los chicos y les pedí que me volvieran a dejar ir. Lo hicieron y de nuevo me cercaron pero todos me tocaban mi trasero, lo hacían como desesperados, sujetaban mis manos y me recorría con sus manos a lo largo y ancho de mis nalgas, cosa que duro cerca de un minuto y tuve que dejarme caer de rodillas al suelo para evitar el manoseo que se volvía descarado. Para cuando llegue a la “cárcel” ya me habían manoseado las nalgas cerca de cinco chicos y todos estaban felices porque no oponía resistencia a sus caricias. Esos juegos se volvieron una delicia para mí y disfrutaba el acoso de mis amigos, quienes se turnaban para poder tocarme a su antojo, lo cual empecé a disfrutar plenamente. Me volví un poco famosa en la unidad en donde vivo que hasta me llegaban a decir “ahí viene nalgas ricas”, y todos lo celebraban y se reían, lo que hasta cierto punto me hacía sentirme orgullosa. El día en que experimente el mayor placer a esa edad fue cuando jugamos “tochito”. Me lanzaban el balón a propósito y me tacleaban con cuidado para no lastimarme, pero entre tacleada y tacleada aprovechaban para abrazarme y repegarse a mi cuerpo, poniendo sus manos en mis incipientes pechos, sobándolos y acariciándome por encima y abajo del vestido. Me lo subían “por accidente” y se deleitaban mirando mis piernas y mis pantaletas, subiendo y bajando sus manos por mis muslos, apretándome las nalgas, hurgando por mis rincones, jugando con sus dedos en mi vagina por encima de mis pantaletas, sus caricias se volvían descaradas y cada vez más atrevidas. Finalmente la manoseada no fue sólo para mí y a mis amigas también les correspondieron algunas caricias, que pensaron era parte del juego. Termine adolorida por tanto manoseo pero contenta de sentirme deseada. Al terminar el partido nos fuimos a descansar. Me tire boca arriba sobre el pasto, sudorosa y sucia. Me preguntó Toño si estaba cansada y le respondí que si, que estaba adolorida. Me preguntó inquieto donde me dolía y le señale que en mis nalgas. Sin decir nada me volteó y me dejo boca abajo, y sin decir nada comenzó a sobarme por encima del vestido. Sólo cerré los ojos y me deje sobar. Me acariciaba lentamente, recorriendo los bordes de mi pantaleta sobre mi vestido, haciéndolo lento y torpemente. Yo me deja hacer disfrutando a cada momento sus caricias, me tocaba de arriba hacia abajo llegando a poner sus dedos en mi vagina, sobándome y calentándome, eso me gustaba demasiado, incluso cuando metió la mano bajo mi vestido deje que me separa las piernas y mis nalgas, hizo aun lado mi pantaleta e introdujo su dedo en mi culo. Su poca experiencia en esos artes lo llevo a introducir su dedo en mi ano, lo que me dio susto pero después trate de gozarlo. Deje que me metiera el dedo un buen rato, alternando sus movimientos hasta que no aguante más sus intromisiones y me dí vuelta, temerosa de que alguien pudiera estarnos observando. Tenía la cara colorada y estaba sudando. Le sonreí y me levante, dejándolo ahí sentado. Mis siguientes juegos se volvieron más audaces, pero sólo los contaré si ustedes me lo piden. Ari.
Para volver a SEXYCUENTOS, haga click aquí | |||||||||||||||
| |
|||||||||||||||
|
|||||||||||||||
| ¿Escribes relatos eroticos? Mándamelos por mail (preferentemente en .doc) y los publicaré |
|||||||||||||||