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Inolvidable

Me gusta sexo homo, no lo niego. Disfruto mucho de estar con otro macho para hacernos cariño mutuamente por todo el cuerpo, asi sin ropa. No hago cuestión si soy activo o pasivo. En realidad lo que importa para mí es el sentimiento, la atracción, la química que en el momento surge y que para quien ya experimentó es facil de entender. Ya estuve con muchos tipos, hubo de todo. Estuve con pasivos que lo único que querían de mí era mi polla dilacerándoles el culo. Y yo hice bonito y di placer y recibí. Casi siempre fue asi. Yo cogiendo y el otro siendo cogido. Pero una vez sucedió diferente. Y fue inolvidable. Conocí a Carlos en un bar. Luego que lo vi me llamó la atención. Él también sintió simpatía por mi. Conversamos. Cuando la plática estaba descontraída él me confesó lo que mas le había atraído de mi: mi mirar lleno de morbo. No sé que mirar es ese. Carlos dice que es una mirada llena de deseo, lujuriosa. Quería yo saber como es esa mirada. Así comenzó nuestra aventura. Esa misma noche estabamos desnudos en un cuarto de motel. Realizamos un delicioso 69, nos besamos, nos amamos bien sabroso. Hasta ahí todo fue previsible para mí, hasta que oí a Carlos decir:

-dame el culo-
-es tuyo- contesté. Entonces Carlos me ordenó que me pusiera de cuatro patas. Me puse. Carlos aproximó su pija dura de mi ano. Lubricó con saliva. Hizo fuerza, presionó. Abrí mi culo. El invasor entró. ¡aahh!, solté un grito mezcla de placer y de dolor. Carlos fue metiendo todo. La verga era gruesa y eso hacía que mi esfincter se estirara a lo máximo. Ardía un poco. Carlos comenxó el mete y saca. Primero despacio. Después comenzó a acelerar. Mi culo dolía cada vez que la verga entraba. En una de esas aquella gruesa pija tocó mi prostata y me hizo sentir un placer muy grande. Me corrí sin previo aviso. Y el semen que derramé fue abundante. Carlos continuaba embistiendo. Se tardaba para acabar. Él empujaba con fuerza y rapidez. Mi culo se abría y se cerraba cuando la verga salía toda para entrar de nuevo con mas violencia. Que cogida sabrosa. Nunca me habían cogido así. Carlos anunció el gozo. Comenzó a gritar. Cayó encima de mí. Le oí el corazón latir. Latía a mil. Se desplomó. Su polla comenzó a salir. Mi culo ardía. Quedó reventado. Fue una cogida y tanto. Después fui yo quien cogí a Carlos. Él es tan lindo cuando se pone de cuatro patas. Me gusta besarlo en la boca. Abrazarlo, olerlo. Y cuando me coge es un sueño. Él lo hace con furia, con deseo que nunca vi en otro. Por eso hacer sexo con Carlos es inolvidable.

 

 

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