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El regalo para mi primita

Mi nombre es Pablo y tengo 24 años. Soy moreno, ojos oscuros, 1,85 y muy basculado (soy bombero y me gusta el gimnasio, y por esto trabajo mucho mi físico. Me considero atractivo y estoy bien dotado. Lo que les voy a relatar ocurrió hace un par de semanas por el aniversario de mi prima maría. Ella está muy rica: Delgadita, mentro 60, larga melena morena, grandes ojos oscuros, nariz redondita y labios bastante gruesos y apetecibles. Su cuerpo es muy lindo, buenos pechitos, algunas de mis amigas ya soñarían con tener unos iguales, y un culito tan rico que la mayoría de mujeres no pueden ni
soñar. Pues era un domingo por la mañana cuando fui a su casa, vive con mis tíos, para celebrar su 17 cumpleaños. La relación que tenemos entre primos es muy buena, incluso anormal, muchas veces me llama para contarme sus preocupaciones y yo intento ayudarla y hacerla reír. Es tal la confianza que ese día decidí que ya era una mujer y para gastarle una broma y sorprenderla decidí comprarle un conjuntito de ropa interior. Este es muy lindo, es un sujetador, creo que era algo pequeño para ella, y un tanguita también pequeñito que pensé que le quedaría de infarto. Como la relación con mis tíos, a pesar de ser buena, no era perfecta decidí no darle el regalo delate suyo. Para utilizar como caballo de Troya le compré una camiseta del mismo color que el conjunto y que a pesar de ser muy ajustado y escotado creí que
no ofendería a sus padres. Puse el primer regalo dentro de la camiseta y lo envolví tan bien como supe. Al llegar a casa de mi prima di los besos de protocolo a todos los familiares, la verdad es que ya habían llegado todos, estaban en la mesa y se disponían a comer. Así que le di el regalo a María y le aconsejé que lo abriese después de de comer. Me alegré al ver que la
silla que me había tocado estaba al lado de la de María. Me senté y empezamos a comer. Mientras comía el exquisito conejo que mi tía había cocinado me fijé en la vestimenta de María. Llevaba una camiseta que le iba algo grande y que permitía ver sus pechos en las ocasiones que se acercaba a la mesa para coger algo de beber o de comida. A pesar del mantel y del hecho de que estuviese sentada vi que llevaba unos tejanos oscuros bastante ajustados y que dibujaban unas firmes piernas que empezaban es unos muslos perfectos. Entonces me di cuenta de que mi pantalón empezaba a dibujar un
bulto que no podía permitir que siguiese creciendo así que dejé de virar a María y empecé a hablar con los familiares de mi alrededor. Terminamos de comer y se apagaron las luces, el pastel ya llegaba. Cuando finalmente dejaron el postre delante de mi prima ella sonrió con su carita angelical saludó a todo el mundo y sopló las 17 velas. Como estaba a mi lado la
felicité inmediatamente (no lo había hecho al llegar) i nos dimos los dos besos correspondientes sin más. Los invitados empezaron a despedirse y finalmente quedaron mis tíos, maría y yo. Ella, impaciente para conocer cual era mi regalo dijo que iba a su habitación a ver qué era. Yo seguí hablando con sus padres y al cabo de un rato decidí ir a ver a María, que no había vuelto desde que había subido a ver mi regalo. Sus padres me dijeron que estarían recogiendo el comedor. Al llegar a su habitación entré sin llamar y mi corazón dio un vuelco, al igual que mis ojos, cuando vi la maravilla que tenía delante. María se había puesto mi camiseta pero parecía que además de la camiseta solamente llevaba mi otro regalo. Sin dejar de mirarla cerré la
puerta con llave y me acerqué a ella. Yo no parpadeaba. Ella estaba de pié,
sin moverse.
- Me encanta tu regalo, primo
- Yo que me alegro, prima
- Me queda bien, primo
- Perfectamente, primita (seguía acercándome)
- Gracias, primito
Ya estaba a un palmo de su cuerpo cuando acaricié su cintura, mi mano subió y llegó a uno de sus pechos, apreté con suavidad y ella tembló un poco. Con la otra mano repetí el movimiento y ella volvió a estremecerse.
- ¿Quieres ver como me queda la otra parte de regalo?
- Me encantaría (susurré mientras seguía acariciándola)
- Pues aquí me tienes, primito
Mis manos volvieron a bajar y con la delicadeza que habían tenido mis caricias le quité la camiseta, cuando la camiseta llegó al suelo, yo ya volvía a mirar a María, pero esta vez, mis ojos se centraban en sus pechos, redondos, firmes, grandes, y enfundados bajo un sujetador que los embellecía aún más. Ella seguía sin moverse y yo ya volvía a tener sus pechos entre mis manos, esta vez con menos ropa en medio. Ella reaccionó y me quitó la camiseta. Mientras yo jugueteaba con sus pechos ella empezó a desabrocharme el cinturón y deshacerse de mis pantalones. La ayudé para que pudiese quitármelos mejor y cuando ya estábamos solamente en ropa interior no pude resistirme más y la abracé, ella me imitó y me besó. Sus gruesos labios eran suculentos y cuando mi lengua llenó su boca y recibió la bienvenida de la suya descubrí que su boca era la más rica que había besado jamás. Entonces ella me apretaba con fuerza y yo le acariciaba y agarraba ese trasero duro y
blando a la vez, tierno y firme, suave, perfecto. El tanguita que aún llevaba no me impedía demasiado el trabajo pero deseaba quitárselo. Ella seguía sin oponer ninguna resistencia, tampoco lo hizo cuando una vez el tanguita estuvo en el suelo le quité el sujetador. Entonces, cuando ya estaba completamente desnuda, y cuando ya estaba a punto de hacerlo yo, ella
me agarró la única ropa que me quedaba y la bajó hasta que llegó mis pies. Ya estábamos los dos desnudos y mi rabo estaba duro, tieso, muy gordo, hambriento. Ella era virgen y yo lo sabía. Así que previendo que lo que iba a suceder podía dolerle puse música. Ella ya se sentía muy a gusto ya que al ver lo que hacía sonrió. Mientras ponía la minicadena en marcha ella se tumbó en su camita.
- Esto puede que te duela
- No me importa, primo
- Solo quería advertirte, primita, yo tengo muchas ganas
- Entonces me alegro de que seas tu primo. Además, la tienes muy grande, primo
- ¿y tu como puedes comparar?
- Tengo interet y televisión, primo, y yo misma me he desvirgado… primo
Esto terminó de calentarme, mi primita era una guarrona, y una guarrona muy rica. Me puse encima suyo pero sin dejar mi peso encima de ella. Mi rabo ya estaba muy grande pero le dije que terminase de ponerlo duro y sus manitas me agarraron y empezaron a masajearme. Cuando ya estaba bien grande la agarré yo y con mucho cuidado le introduje mi rabo en su rajita. Ella empezó a temblar de forma parecida como la había hecho al principio pero me dijo que siguiese. A medida que iba penetrándola ella sufría un poco más pero seguía sonriendo. Cuando ya estaba casi toda dentro me relaje y empecé a
moverme con suavidad. Ella me abrazó con fuerza y acompañaba mis movimientos, que cada vez eran más rápidos y fuertes. A mi me gusta que las mujeres estén encima mío así que se lo dije y ella aceptó. Tenía sus pechos sueltos delante y los agarré, ella empezó a moverse, poco a poco fue controlando sus movimientos y también ella aceleró y empezó a dar algunos
saltitos. En alguno de estos saltitos los dos gemíamos o gritábamos pero los dos estábamos disfrutando. Cuando ya estaba a punto de correrme le dije que no quería llenarle la rajita, que rea demasiado joven, así que la invité a comerse mi leche y para mís sorpresa aceptó entre risas. Me acomodé en su camita y ella, como pudo, puso mi rabo caliente y lleno en su boca, mientras con una de sus manos me lo masajeaba, con sus labios me chupaba la otra mitad. De vez en cuando notaba como su lengua lamía mi punta. Intenté aguantar porque estaba en paraíso pero finalmente le llené toda la boca y ella intentó tragarsela, pero se atragantó y dejó la cama con una gran mancha blanca. A mi no me importaba, luego, y antes de que yo se lo insinuara ella volvió a agarrar el rabo y después de tragarse la leche que le había quedado en la boca empezó a limpiarme los restos que habían quedado. Luego, la agarré, nos afrazamos y después de restregar mis manos por sus pechos y culito durante un buen rato le dije que debía irme. Al principio protestó pero cuando le dije que otro día volvería y seguiremos me dio un largo beso y me ayudó a vestir. Cuando los dos ya volvíamos a llevar la ropa necesaria bajamos, me despedí de mis tíos. Ella les comentó que le había encantado mi regalo (no especificó cual de los tres que recibió ese
día, pero supongo que fue el regalo nos hicimos el uno al otro)

Un saludo a todas las niñas, chicas y mujeres lindas que lean este relato. Mi e-mail es bomba_bombero@hotmail.com quisiera conocer chicas atrevidas y calientes. Todas las chicas que quieran contactar conmigo, para lo que sea, que me escriban.


Besos para todas, Pablo

 

 

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