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La cena de navidad

Lo que voy a relatar ocurrió durante las fiestas de navidad. Soy una chica de 17 años, bastante bajita y delgada, larga melena morena y lisa, nariz algo afilada pero pequeñita, ojos oscuros y labios más bien finos. Unos pechos bastante grandes en comparación con mi cuerpo y un trasero no muy grande pero sí firme y respingón. La verdad es que muchos chicos y no tan chicos me lo miran de reojo y esto me gusta. A quien me gusta mirar a mi es a mi primo mayor, tiene 22 años y es un encanto; alto, fuerte, siempre viste con ropa ajustada que le queda muy linda, el tiene el pelo más bien claro, una mezcla entre rubio y castaño, unos ojazos verdes preciosos y unos labios gruesos y carnosos. El otro día estábamos toda la familia en una de estas aburridas cenas de navidad cuando lo vi y me alegré de estar allí. Llevaba una camisa negra muy ajustada y medio desabrochada y unos pantalones del mismo color que le hacían un culito de lo más rico. Por qué guapo estás, le
dije después de darle los dos besos de rigor. Tu sí que estás bien, me respondió él. Y la verdad es que llevaba la ropa que más me gusta: una camiseta blanca de esas con el cuello que va de hombro a hombro dejando entrever una parte de mis pechos o de mi sujetador que me había comprado el día anterior y que me encanta. Además llevaba puestos mis pantalones
preferidos, son negros, muy acampanados, muy bajos y muy ajustados. Intenté pasar el mayor rato de la cena cerca de él y a él no parecía importarle nada para nada. Después de la comida algunos de los viejos que había por allí empezaron a bailar. Yo le susurré que si me acompañaba a la habitación yo le enseñaría un baile especial. Él aceptó y disimuladamente nos fuimos de allí. Una vez en la habitación puse una música muy sensual que tengo para cuando estoy calentita y de espaldas a él me puse a moverme muy suavemente y de la forma más sensual que pude. Poco a poco me iba acercando a él y finalmente mi culito rozó su paquete. Allí empecé a acariciarlo con mis glúteos y a pesar de que ambos llevábamos pantalón noté como un bulto enorme empezaba a crecer. Yo seguía cariciandolo cuando él me abrazó por detrás y sus manos
empezaron a acariciarme; primero la barriga luego mis pechos, los apretaba con fuerza pero con delicadeza, yo quería darme la vuelta y besarlo pero sus manos ya estaban en mi rajita y allí empezaron un masaje que me puso muy cachonda y mojadita. Supongo que incluso él lo notó porqué cada vez sus dedos apretaban más y yo empecé a gemir suavemente. Ya no podía más me giré y mi lengua fue directa a su garganta, nos besamos apasionadamente y empezamos a desnudarnos; teníamos prisa porque enseguida estábamos uno con unos calzoncillos azules que no disimulaban para nada el enorme pene que se escondía debajo y yo solo llevaba el tanguita todo mojadito. Lo empuje hacia la cama y me coloqué encima de él. Allí seguimos besándonos y yo recorría con mis manos sus fuertes pectorales y abdomen, realmente hacía mucho ejercicio. Sus manos solo abandonaban mi culito para apretujarme los pechos y ya tenía muchas ganas de follármelo. Paré unos segundos, que aproveché para quitarle los calzoncillos y acto seguido me quité el tanga. Cuando vi ese enorme pene que tenía delante lo agarré con ambas manos y empecé a hacerle una paja pero no teníamos suficiente ninguno de los dos así que la coloqué bien y me dejé caer encima de ese mazo y entró con dureza dentro de mi rajita. Me dolió un poco pero sin pensar en ello empezé a moverme para darle placer. Él no hacía nada así que lo entendí como que estaba disfrutando de su primita. Desués de unos minutos agitando todo mi cuerpo encima de el suyo me dijo que quería mi culito, yo acepté y me puso a cuatro patas entonces él cojió las riendas y después de volver a meter su pene dentro de mí empezó a moverse de modo que entraba y salía, salía y entraba. Él me agarraba el culo con fuerza y yo solo gritaba, me estraña que no nos oyera nadie. Finalemte se corrió dentro de mí y noté como su caliente leche me llenaba toda. Sacó su pene y me giré, nos miramos y sin dejarle tiempo para respirar volví a tumbarlo en la cama y me puse el pene aún lleno de leche en la boca. Lo lamí como a un helado, el helado más rico que jamás haya comido y finalmente nos abrazamos. Asíe stuvimos un momento, hasta que
volvimos con los demás como si nada hubiese pasado. Algunos familiares se habían ido pero nadie parecía haberse dado cuenta de nuestra ausencia.

Ahora he llamado a mi primo para que venga a casa que estoy solita toda la noche. Ya les contaré que tal ha ido la noche.

Mi mail es laescritoracaliente@hotmail.com esta dirección solo la uso para compartir experiencias calientes, tanto chicos como chicas.

Besos

La escritora caliente


 

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