Antes conté como mi familia perdió todos sus bienes
materiales, como mi madre se transformó en prostituta
para salvar la situación, y como me enamoré
perdidamente de mi padre quien me ha hecho siempre, la
mujer más feliz del mundo.
Luego de mi primer sexo oral, seguí
practicando con mi papito todos los días, llegaba
deseosa del cole y el me esperaba con todo su amor.
Los fines de semana debíamos aguantarnos y disimular,
ya que mi madre pasaba mas tiempo en casa, debido que
por ese mismo tiempo, un hombre maduro comenzó a
visitarla sagradamente de lunes a viernes durante el
mediodía, y al parecer, no le preocupaba el dinero.
Comenzamos a tener mejor situación económica, mi madre
comenzó a gastar en ropa, perfumes, cremas, diversos
maquillajes, juguetes para mí (que ya no me
interesaban). Pero también comenzó el quiebre con mi
padre, comenzaron a discutir frecuentemente, y luego
se reconciliaban cuando me encontraba en el cole, lo
que me llevó a sentir los celos mas terribles que
jamás haya vivido, con todo, mi padre seguía
acariciándome como siempre, y sus palabras me hacían
sentir única.
Así pasó como un año, y la relación de mi madre y ese
hombre maduro se hizo mas fuerte, ahora él se la
llevaba durante unas horas en las noches también, y
luego algunos fines de semana. Yo debería haber
estado feliz, pero misteriosamente mi padre recibió
una oferta de trabajo, y tenía que ausentarse durante
todo el día, incluso los fines de semana, y cuando
volvía a casa llegaba cansado a dormir, con mi madre,
dejándome sola. Para peor, mi madre mando a
construir otra habitación en el patio trasero, de
paredes sólidas, para mi, ya que consideraba que
estaba muy crecida para dormir con ellos en la misma
habitación, y por que, decía, “quería salvar su
matrimonio”.
Yo veía como todo se terminaba, el hombre que amaba se
alejaba de mí, y la puta que lo estaba logrando, lo
obtenía todo. No era justo, no.
Pero entonces, pasó algo maravilloso, mágico, un día
de madrugada, mientras dormía en mi nueva habitación,
desperté al sentir un beso de labios cálidos en mi
boca, y ahí estaba, mi hombre, mi padre frente a mi.
Se había levantado mas temprano que de costumbre para
ir a su trabajo, sólo para verme a mí.
Llevaba puesta su bata de baño, y su pene erecto
sobresalía entre los pliegues de ella, retiró las
sabanas, me sacó la pijama, y delicadamente su boca
recorrió mi cuello, besando cada espacio de mi piel,
llegó a mis pechos, que estaban excitados, duros como
rocas, comenzó a tocarlos, besarlos, morderlos, y
chuparlos como si bebiera de ellos, mientras, mi
vagina se mojaba y chorreaba líquidos sin parar.
Siguió bajando hasta mi entrepierna y comenzó a
lamerme, introduciendo su lengua en todos mis
rincones, me comió como nunca, mientras introducía su
dedo en mi ano, y entonces me di cuenta de que el
también me echaba de menos.
Yo jadeaba, he intentaba no gritar, aunque igual reía
de placer sin ningún pudor, había olvidado que dentro
de la casa, en la otra habitación estaba la puta de mi madre, el tampoco hizo ningún empeño de callarme, el
también jadeaba, y me hablaba con palabras de amor.
Luego de tener unos exquisitos orgasmos, tomo su pene
que estaba enorme, erecto y goteando líquido, y lo
metió en mi boca, y yo como una loca lo chupaba,
lamía, besaba, bebía sus jugos deliciosos, comencé a
sentir como se hinchaba aun mas, mientras latía
fuertemente, mientras se preparaba para la
eyaculación, cuando mi papito me detuvo, y me dijo con
su dulce voz: “mi niña, voy a hacer algo que he
estado esperando hace tiempo, pero va a doler, así que
necesito que aguantes y no grites, para que mamá no
destruya este momento”, entonces me giró y me
puso en posición en cuatro, con una mano frotaba
suavemente mi pecho izquierdo, mientras frotaba su
pene jugoso en toda la extensión de mi rajita, luego
lo puso en mi ano y comenzó a penetrarme.
Al principio dolió un poco, y tuve que aguantar
mordiendo el cubrecama, pero no fue tanto como pensé,
y rápidamente me relajé y entro fácilmente en mi ano,
cuando lo sacó un poco la primera vez, sentí un placer
tan divino, luego volvió a introducirlo lentamente, y
volvió a doler un poco, pero a medida que iba sacando
e introduciéndolo, cada vez era mas placentero y menos
doloroso, a la vez iba haciéndolo mas rápido, y mas
rápido, hasta que ambos nos fuimos en un orgasmo
sensacional, el eyaculaba dentro de mi, y yo sentía
como ríos de jugos corrían por mis piernas, fue una
sensación tan maravillosa y perfectamente sincronizada
que no pude sujetarme mas y caí boca abajo
desfallecida, mientras el cuerpo de mi padre se
desplomaba sobre mi, exquisitamente calido y húmedo de
sudor. Así estuvimos varios minutos, después de
eso, el me giró y me beso en la boca largamente, me
miró a los ojos, y me dijo: “mi amor, no importa
lo que pase, siempre te amare, tu eres mía, no lo
olvides, eres virgen, y así quedarás hasta que yo lo
decida. Pero recuerda, aunque estemos lejos, yo
siempre te amaré, solo a ti”. Y luego agregó
“¡Feliz cumpleaños!”, no era mi
cumpleaños, habían pasado ya algunas semanas, pero él
me explico que no había podido hacerlo antes por no
existir las condiciones para ello, de todos modos, yo
lo recuerdo como uno de los mejores regalos de
cumpleaños de mi vida.
Después de esa madrugada, pasaron varios días en que
todo volvió a ser aburrido, pasaba los días sola en
casa, mientras mi padre trabajaba y mi madre salía a
sus cosas, un par de veces pudimos volver a estar
juntos durante el mediodía de los días domingo que
tenía descanso mi papito, mientras mi madre atendía
sus negocios, y en varias ocasiones tuvimos sexo oral,
mientras mi madre cocinaba o estaba ocupada.
Pero a los pocos meses la situación volvió a cambiar,
un día mi madre me ordenó que hiciera una pequeña
maleta, y para cuando me di cuenta de lo que ella
estaba tramando, era demasiado tarde. Estaba
abandonando a mi padre, y me llevaba con ella, lloré,
me resistí, traté de convencerla de diversas formas,
pero ella no quiso escucharme, incluso me golpeó para
poder sacarme de la casa, afuera la estaba esperando
un automóvil precioso y elegante con chofer, el hombre
que la visitaba desde hace más de un año estaba
esperándonos en la parte de atrás, para llevarnos a su
casa.
En seguida me prohibieron volver a ver a mi querido
papito, incluso me cambiaron de colegio de un momento
a otro, todos los teléfonos de la nueva casa estaban
con clave, y me tenían completamente vigilada. ¿Ya
no podría ver a mi papito jamás?... eso lo contaré
mas adelante, en otro relato.
Verónika.