| Soy un hombre felizmente casado
con una preciosa mujer 3 años menor que yo. Tengo 25 años,
mido 1,80, moreno, ojos oscuros, bastante masculeado y de piel bronceada.
Cuando era algo más joven muchas chicas me decían que era
bastante atractivo, no se decirles si realmente es cierto, quien sí
que es realmente un bellezón es mi esposa, Thais. Ella es más
bien bajita, pelo rubio, ojos azul cielo, finos labios, unos pechitos
perfectamente puestos, redondos y firmes y su mayor virtud es su trasero,
un perfecto trasero con forma de cereza, bien firme. Pues bien si creen
que es la mujer ideal para vivir con ella les puedo asegurar que no podrían
ni pensar lo buena que es en la cama. A pesar de que considero que es
algo tradicional lo compensa con las ganas que siempre le pone. Casi siempre
le dejo que sea ella quien lleve las riendas porque una vez me tiene donde
quiero empieza a cabalgarme y hasta que ya no puede más no me deja.
La verdad es que siempre estoy
satisfecho de su sexo. La única pega es que no le gusta comérmela,
pero algunas veces que está muy cachonda consigo que me lo haga.
Thais, por motivos profesionales un par de veces al mes tiene que irse
un par o tres de días, pero esto, aunque pueda parecer un impedimento
es una ventaja ya que cada vez que se va y siempre cuando vuelve estamos
toda la noche follando. Esta era una de estas ocasiones en als que se
va pero era algo especial porque en esta ocasión se tenía
que ir toda una semana. Tantos días ya eran más complicados
de compensar en solo 2 noches pero no tnia más remedio así
que ese día llegué temprano a casa para poder disfrutar
de su sexo todo el tiempo posible. No me defraudó, incluso, supongo
que por lo caliente que estaba ella por estar alejada de mí tantos
días, conseguí fallármela en el suelo del comedor
y antes de llegar a la habitación ya me la había comido.
Se tragó un poco de mi leche y esto si que no le gusta para nada.
A pesar de esto siguió esforzándose y moviéndose
como si fuese nuestra última vez. Finalmente, ya exhaustos decidimos
descansar un rato y antes de que ella se tuviese que ir a coger el avión
sonó el teléfono. Cuando mi mujer colgó me contó
que su hermana acababa de romper con su novio y que no tenía donde
ir. Yo acepté que se quedara lo que necesitara en casa ya que me
llevo muy bien
con mi cuñada. Me despedí de Thais y al cabo de unas horas
llegó su hermana. Cuando abrí la puerta me sorprendió
que sus ojos estuviesen tan rojos, debía haber estado llorando
mucho. A pesar de esta primera impresión tengo que contarles que
aunque no crean que algo así sea posible Gemma, así se llama,
esta aun más buena que mi esposa. Ella es solo 1 año menor
que yo y la verdad. Ojalá que Thais se ponga tan rica con los 2
años que se llevan. Gemma se parece a su hermana pero todos sus
rasgos son más exóticos y sensuales. Su estatura es similar,
el pelo es algo más oscuro que el de la hermana, sus ojos son de
un verde turquesa precioso, tiene unos labios más gruesos y apetecibles,
sus pechos, aunque son igual de firmes y redondos són algo más
grandes y su trasero, jamás pensé que pudiese ser cierto
pero es aun mejor que el de Thais porque ella esta algo más rellenita
y esto le da un trasero que mejora la perfección. A pesar lo buena
que estaba yo jamás
había intentado nada con ella por temor a perder a mi esposa o
que nuestra relación de cuñados se viese manchada. Pues
bien, ayudé a Gemma a instalarse y le preparé la comida.
Al principio no quería decir nada pero cuando se sintió
más a gusto me empezó a decir que ya tenía ganas
de romper con él porqué era un cabrón, y me dijo
que lo que más rabia le hacía era haber llorado por su culpa.
Yo la consolé cuanto pude y ella me lo agradeció. Después
de hablar durante mucho rato creí que lo mejor era que durmiese
un poco. En el momento de ayudarla a levantarse se abalanzó sobre
mí y me besó.
Yo no hice nada porque no ví mala intención pero los besos
siguieron, sus labios paseaban por mi cuello cuando le pregunté
qué hacía y que no quería aprovecharme de la situación.
Ella siguió y después de que nuestros labios se tocasen
me dijo que quería olvidarse de su novio, que quería que
yo le ayudara y que deseaba follar conmigo. Yo me negué, me encantaba
la idea pero le hable de su hermana. Su respuesta me convenció.
Olvídate de ella, durante una semana no estará, estoy yo
aquí. Después de oír esto le devolví los besos
y empezamos a rozar nuestros cuerpos. Yo tenía una mano en su trasero
y la otra en uno de sus pechos, era uno de mis sueños, la verdad
es que al tacto superaban de largo a mi esposa y mejoraban las expectativas
que me había hecho. Ella agarraba con fuerza mi trasero. Los dos
estábamos muy calientes y empezamos a desnudarnos con fuerza y
desesperadamente terminé desnudo encima suyo tocándole ya
con las dos manos esos escomunales pechos. Me fijé en su rajita
y me sorprendió que estuviese depilada, pues mi esposa lo odia,
al verlo me entraron unas ganas locas de meterle mi palo por su rajita
t ella, que se dio cuenta, me invitó a hacerlo. Iba a hacerlo con
suavidad pero ella me dio un apretón y entró hasta el fondo.
Al ver que mi movilidad era limitada se puso encima y empezó a
cabalgarme, en esto sí se parecían las dos hermanas. Mientras
ella disfrutaba encima mío yo le agarraba los pechos. Ya estaba
a punto de correrme y cuando se lo dije ella paró un momento. Se
despegó un momento de mí. No querrá que me corra.
Pensé. Pero ella se agachó un poco y me agarró la
verja. La puso verticalmente y se la metió en la boca. No podía
creérmelo. Mi sueño hecho realidad. Esos labios disfrutando
de mi palo. Finalmente me corrí y ella se tragó toda mi
leche. Ver aquella preciosidad disfrutando el sabor de mi leche me puso
aun más cachondo pero ya no me quedaban fuerzas. Con mi esposa
`puedo aguantar horas pero ella me había dejado sin aliento. Al
despertarme Gemma no estaba. Salí de la habitación y oí
que estaba en la ducha, sin pensarlo entré en el baño y
sin decir nada me metí en la ducha con ella y empecé a enjabonarla.
Después de enjabonarla con mis apetitosas manos la puse enfrente
de mí y sin que ella dijera nada se la metí por la rajita
de un golpe. Ella me agarró yo la empujé hacia a pared donde
después de que se diese un pequeño golpe me la
follé hasta que me corrí de nuevo, esta vez en su rajita.
Ella se quitó el jabón y me dijo que mientras yo terminaba
de ducharme ella prepararía el desayuno. Cuando bajé a la
cocina me la encontré con el delantal, solo con un delantal. Aún
no me había recuperado de la ducha pero no podía perderme
ese trasero tan rico que tenia enfrente. Así que repetí
la estrategia de antes y me acerqué sigilosamente mientras me desnudaba
de nuevo. No se si ella se dio cuenta pero cuando la agarré por
detrás se sobresaltó. Acto seguido le abrí un poco
las nalgas hice que se inclinase y se la metí por detrás.
Disfrutar de ese maravilloso trasero me alegró definitivamente
el día. La semana siguió, fue la semana más caliente
de mi vida y finalmente mi
esposa volvió. Su hermana se había ido unas horas antes
y al llegar, Thais me dijo que me compensaría el esfuerzo que había
hecho cuidando de su hermana. No se si supiendo como la había cuidado
hubiese hecho lo mismo pero la verdad es que se notaba que esa semana
había pensado mucho en mí porqué estuvimos toda la
noche disfrutando el uno del otro. Desde esa semana cada vez que mi esposa
se va llamo a su hermana para que me haga compañía.
Espero que hayan disfrutado de mi relato. Para hacer comentarios del
relato y compartir relatos mi dirección es f19856920otmail.com
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