Lo duro me tocó a mí.
Regresé de mi trabajo alrededor del medio día. Llegué con prisa porque tenia
que salirme de la habitación que mi empresa había alquilado en el hotel
donde me había quedado en compañía de una señora madura a quien se le
descompuso su carro en California y con gusto le ofrecí ayudarla a que
viniera a la ciudad de Tijuana, México a realizar unas diligencias
gubernamentales.
El día anterior se tuvo que quedar en mi habitación porque ya no traía
dinero suficiente y antes de ir a descansar habíamos salido a comer y
después ella compró unos pepinos y zanahorias, a quienes llamo sus elementos
consoladores para no sentirse sola en los momentos más difíciles cuando le
llegaba la calentura y necesitaba el placer de sentir algo grande dentro de
su vagina.
Después que cada quien se acostó en su cama, la escuché gimiendo de placer.
La descubrí con un gran pepino metido en su vagina. Ella me ofreció a que le
ayudara con una de las zanahorias para insertársela en su culito y así lo
hice y terminamos los dos dándonos placer.
Inclusive ella esa misma mañana me mamó la verga bien rico en agradecimiento
de la noche que tuvo que fue inolvidable para ella y por supuesto para mí.
Cuando llegué a la habitación le dije que nos teníamos que ir. Era viernes.
Y ella con una sonrisa me dijo que había podido hablar con el mecánico y que
hasta el día siguiente, que iba a ser sábado el carro estaría listo. Además
dijo que sus familiares en California le habían remitido dinero y que había
pagado un día más de estancia en el hotel. Por lo que no había problema de
irse rápidamente y que ella inclusive me invitaba a quedarme una tarde y
noche más, si es que yo no tenía inconveniente.
Le dije que no tenía prisa de irme ya que tenia que regresar al trabajo
hasta el lunes. Ella saltó de gusto, me dio un beso y me dijo que me pusiera
cómodo.
"Te voy hacer el amor a mi estilo”, dijo.
Me quitó los zapatos, los calcetines, y saco una bandeja llena de agua tibia
y empezó a lavarme los pies. Sentí tan rico. El agua estaba tan tibia que me
sentí relajado. Había preparado unas copas de vino y ya había ordenado una
botana para matar el hambre. Tomamos las copas e ingerimos las carnes frías
y panecillos que estaba en la cocina de la habitación.
Terminó de lavar mis pies, Fue el baño y abrió la ducha. Regresó y empezó a
besarme y a quitarme la ropa. Me llevo hasta la regadera ya encuerado.
"Te voy a dar un masaje que te va a gustar", dijo.
Me dijo que me metiera a la ducha, Lo hice, ella se quitó la ropa y se metió
conmigo. Empezó a tallarme con jabón la espalda, el pecho, las piernas y
mucho énfasis en mi verga, mis testículos y más en mi ano. Esta vez me di
cuenta lo que una mujer siente cuando se le da un masaje. Una de mis
especialidaes en la intimidad.
Así estuvimos un buen rato. Ella me sobaba la verga con mucha ternura, la
cual obviamente experimento una erección que a ella le llamó la atención,
pero me dijo que yo sabía lo que ella quería: "algo más duro".
Yo le contesté que no podía competir con los pepinos y zanahoria y además si
no veía o sentía muy dura era por mi diabetes que ya empezaba a experimentar
los primeros síntomas de disfunción eréctil. Eso fue unos tres años antes
del descubrimiento de la Viagra.
Ella me dijo que más al rato iba yo a saber el porque le gustaba algo mas
duro. Me dejé llevar por su interés de darme placer. Algo que no estaba tan
acostumbrado.
Terminó de bañarme. después la enjaboné y pude mamarle sus senos, darle un
masaje aprovechando el agua caliente a presión. Logré chuparle su vagina,
picándole con mi barba que la excitó mucho y logro tener un ligero orgasmo,
el cual lo gozó y pude tomarme sus delicioso jugos.
Salimos de la ducha, me dijo que me recostara en la cama y que ella era la
que le tocaba darme el placer. Era su pago por lo generoso y amable que me
había comportado con ella.
Me secó todo mi cuerpo. Me dijo que cerrara mis ojos. Y que me tendiera boca
arriba. Cerró las cortinas, prendió las luces de la habitación, las dejó muy
tenues y puso una música romanticona de fondo.
Empezó a untarme la loción en el pecho, en mi verga, en mis huevos, en mis
piernas, en mis dedos de los pies, los cuales lamió uno por uno. Lo mismo
hizo con mis brazos y mis piernas. Volvió a agarrar mis huevos y mi verga.
Los cuales lamió por un buen tiempo. Pero no succionaba. Yo ya estaba a
punto de hervir. Pero fue hábil al no dejarme venir.
Mientras lamía, jugetaba bastante con su dedo y lengua alrededor de mi culo.
Sentí que me untaba vaselina dentro y fuera del orificio. No puse
resistencia. Flojito y cooperando. Su lengua exploraba el agujero de mi
culo, paso un buen tiempo en él. Era la primera vez que alguien jugaba en
esa parte de mi cuerpo.
Después, me pidió que me pusiera en cuatro. Yo estaba tan caliente que no me
di cuenta de como llegamos a tal punto.
Mis rodillas en el piso, y mis manos sobre la cama.
Me dio un masaje en la espalda, y una mamada en el culo. Luego sentí su dedo
pulgar que se introducía en mi cola muy suavemente que me dio mucho
escalofrío. Una sensación como si los puntos claves de mi sistema nervioso
estuvieran ahí, que me hicieron temblar de placer y claro con un poco de
dolor.
"Ah Ah AH AH AH AH AH AH, que rico se siente", le dije....
“Aguanta corazón. Que ahorita viene lo bueno. Vas a saber porque me gusta
algo mas duro"...dijo.
Cuando menos le pensé empecé a sentir en mi culo que algo muy delgado
entraba en él. Dolió un poco al principio.
“No te preocupes, tu culito ya está dilatado”, me dijo. No soy agresiva.
Muchos hombres, gays y lesbianas lo son. Yo no. Soy muy tierna con quienes
me hacen el amor”, dijo.
No supe que era. Pensé que estaba jugando con sus pepinos o zanahorias, pero
no lo eran. Estuve a punto de decirle que le parara, que preferiría mejor yo
meterle la verga en su culo, pero el dolor de placer fue mucho mejor que me
cayó la boca.
Logré agarrar su mano y toqué sus dedos y supe lo que era. Una de las velas
que había comprado ayer. De las larguitas. La punta delgada y el tronco y
base más grueso.
A medida que iba entrando de delgado a grueso sentí dolor y placer. La vela
estaba untada de vaselina.
Entraba y salía, entraba y salía, entraba y salía.
"Ah ah ah ah ah ah ah ah, dale más mamacita, dale más, dale más, métemela
hasta adentro, más, más, más, más, más, más, más, más....", le decía a
gritos. "Más, más, más, más, más mamacita, dale mas,”.
Le presión de ella con la vela dentro de mi culo y el frote de vi verga
sobre la orilla de la cama hizo que empezara a soltar liquido pre seminal.
Ella me volteó hacia arriba con mis piernas en sus hombros, Metió su boca
en mi verga y empezó a saborear lo que salía de mi verga. Y con sus dos
manos siguió empujando la vela en mi culo.
La sensación era única para mí. Nunca me habían hecho el amor de esa forma.
Era una mujer, madura, prácticamente cogiéndome por primera vez en mi vida.
Luego ella se montó en mí. Se metió la verga en su vagina y estuvo
cabalgueando por un buen rato, y logró un fuerte orgasmo y exploté al mismo
tiempo.
AHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHHA
Ahora si supe lo que me quiso decir el porque le gustaba algo más duro, ya
que ahora me tocó lo mas duro a mí.
Nos quedamos dormidos, ella con mi verga dentro y yo con la vela en mi culo.
Pasaron las horas y después ella se paró, me sacó la vela del culo, me
limpio muy bien y me lamió tiernamente el fundillo, Desperté, y la acomodé
con un 69 y terminamos así explotando los dos al mismo tiempo.
Al día siguiente nos bañamos no echamos el de despedida y regresamos a USA
para levantar su carro. Repetimos la experiencia varias veces. Supe que se
mudó a México y no he sabido de ella desde hace 10 años.
Me gustaría volver a tener esta experiencia, pero esta vez contigo.
Escríbeme a laga1954@hotmail.com o a mandoxxi@yahoo.com.
Te espero.